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La calidez, la nueva calidad en el entorno del lujo

El lujo es, probablemente, uno de los conceptos más utilizados en el mundo del turismo. Si buscamos la definición de la Real Academia de Lengua Española, nos encontramos con una descripción que se nos antoja un tanto anticuada: “abundancia en el adorno o en comodidades y objetos suntuosos”.

Y es que, como recuerda el periodista Juan Carlos Rodríguez, colaborador durante más de 10 años del suplemento español Fuera de Serie, “después de la crisis económica de 2008, el lujo es menos arrogante, ostentoso y exhibicionista. Ya no se busca tanto el ‘brilli-brilli’, como la experiencia auténtica y, a ser posible, transformadora en lo personal”.

Ante esta dicotomía, hemos querido averiguar, de la mano de varios expertos en la materia, cuál es para ellos el significado real de la palabra lujo, y qué creen que buscan los usuarios de los hoteles de lujo y alta gama como Can Bordoy Grand House & Garden (Mallorca) cuando aceptan pagar por una noche, lo que muchos otros pagan por toda una estancia.

 

 

LUJO LOCAL

Para Vicky Vilches, una de las periodistas internacionales que más conoce el mundo de los hoteles de lujo, es imposible generalizar. “Creo que cada persona valora el lujo de una manera diferente, aunque ciertamente intervenga siempre la calidad, la exclusividad y el servicio”, explica.

En cuanto a si la pandemia ha generado o no un “nuevo lujo”, Vicky no cree que exista como tal, pero sí piensa que hay una “nueva tendencia, que valora más los espacios abiertos, la calidad de las conexiones humanas, el tiempo pasado con las personas que realmente uno aprecia o quiere, y no tanto el saltar todo el día de acá para allá, coleccionando estampas en el pasaporte”.

Por eso, según ella, “el lujo ahora es más local”. “La limitación de la movilidad física ha hecho que este tipo de clientes se hayan quedado en sus países, y se hayan gastado una cantidad considerable en hoteles de lujo que les han proporcionado experiencias excepcionales”.

Ese auge del localismo ha logrado, según Vicky, que “viajeros nacionales se planteen pasar un fin de semana en ciudades como Palma de Mallorca, haciendo las mismas cosas que en el pasado hacían en otros destinos de lujo como Nueva York, Londres o París: pasear por sus calles, visitar sus museos o comprar en el comercio local”.

 

 

EXPERIENCIAS ÚNICAS AL ALCANCE DE UNOS POCOS

Para Juan Carlos Rodríguez, “el lujo actual ya no pasa por comprarse el bolso más caro o el coche más exclusivo, sino por vivir una experiencia única al alcance de unos pocos”.

Un objetivo al que aspiran individuos que viven, según explica el filósofo francés Yves Michaud en su libro “El nuevo lujo. Experiencias. Arrogancia. Autenticidad”, “obsesionados por el placer, la necesidad de existir y de ser visibles”.

Visitas privadas a museos y talleres, exclusivas catas, o historias con alma, generadas en el interior de edificios familiares y palacios, son algunas de las iniciativas que Juan Carlos Rodríguez considera de “lujo auténtico”.

 

 

LA CALIDEZ, PRINCIPAL ATRIBUTO DE LOS HOTELES DE LUJO

Para David Moralejo, director de Conde Nast Traveler España, “la calidez es la nueva calidad en el entorno del lujo”. Una calidez que David, para quien “la pandemia ha cambiado absolutamente la percepción de lo que entendemos por lujo”, asocia a “hoteles pequeños y de interiorismo cuidado, que son percibidos como una ‘casa’”. Ésos, comenta, “son los favoritos de un público urbano, cada vez más joven, de alto poder adquisitivo, que tiene una actitud aspiracional: quieren ir a un hotel de lujo concreto, de la misma manera que quieren probar un restaurante con estrella Michelin. El hotel es el destino, y eligen darse el capricho de vivir la experiencia de alojarse en él”.

Según David, esa calidez va acompañada muchas veces de otros elementos como “el trato cercano; la tranquilidad; la confortabilidad de las habitaciones; la apuesta por una cocina auténtica y de proximidad; la alta conectividad, para responder a la creciente demanda de nomadismo digital y teletrabajo; paz, mucha paz, que a todos nos hace falta; y una preocupación real por la sostenibilidad, que coincide con el interés de muchos clientes por minimizar el impacto de la huella de carbono”.

Por último, este prestigioso periodista asocia el lujo a la “cercanía”, ya que cree que la nueva tendencia va a ser “viajar a sitios más cercanos, pero viajar mejor”.

 

 

LUJO PRIVADO, Y MUCHO MÁS EXIGENTE

Por último, hemos querido saber si el concepto de lujo también ha cambiado al otro lado del océano, hablando con uno de los profesionales que más conoce la industria hotelera de los Estados Unidos, Jeff Weinstein, editor in chief de la conocida revista “Hotels”.

Según Jeff, “los consumidores de ultra lujo quieren ahora más privacidad y seguridad” en todos los servicios. “Quieren practicar fitness y hacer tratamientos de spa, pero de manera privada, o incluso en la suite. Quieren degustar buena comida, pero prefieren hacerlo al aire libre, en la suite o en la playa”.

Otra de las características del lujo actual es, para Jeff Weinstein, que es mucho más exigente a nivel de servicio, y los hoteles de lujo han de asegurarse que lo pueden prestar, “porque este tipo de cliente espera el servicio y las comodidades que corresponden al precio que están pagando, y son implacables”.

Descubra las experiencias que le ofrece Can Bordoy Grand House & Garden aquí.

 

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