Conoce a nuestra Lady of the House

Can Bordoy - Grand House & Garden

La mayordoma de Ban Bordoy tiene 26 años y rostro de ángel.

Nuestra Lady of the House, como le gusta hacerse llamar, llega puntual a la entrevista. Está relajada y luce una elegante sonrisa serena, llena de calidez, con la que me recibe en el restaurante. Nos sentamos en una de las mesitas de coloridas sillas aterciopeladas, decoradas con delicados bouquets de desteñidas flores silvestres, que parecen acabar de ser recogidas de jardín que se extiende, majestuoso, mas allá de los ventanales de la estancia. Su angelical rostro, de encantador aspecto aniñado, está iluminado por unos grandes ojos cristalinos a través de los que se divisa un alma vetusta y viajera. Y es que, con sólo 26 años, Klementyna ha demostrado que la experiencia, en esta vida, no se cuenta en números, sino en vivencias y kilómetros recorridos.

“Lo que más me gusta hacer en el mundo es viajar. Descubrir sitios recónditos, conocer gente distinta, culturas nuevas. Las personas, y sus vidas, son realmente apasionantes. Creo que el mayor aprendizaje que un ser humano puede experimentar, es a través de las personas que conoce. Cada una de las almas con las que te cruzas en la vida te enseña algo. Sólo hay que saber escuchar y estar abiertos a ellas para apreciar su grandeza. Por eso decidí estudiar hostelería. Era mi billete de ida para recorrer el mapa y descubrir sus culturas. Nací en Polonia y me formé en la escuela de alta gestión de hosteleria Les Roches. Empecé muy joven mi vida laboral, con apenas 16 años empecé a trabajar, mientras lo compaginaba con los estudios. Esto me permitió tocar muchos departamentos de la hostelería y evolucionar en mi carrera mucho más rápido de lo habitual. Entré, en la prestigiosa cadena hotelera asiática, Mandarin Oriental, directamente en el departamento de mayordomía de servicio. Allí encontré mi auténtica vocación y alcancé mi madurez profesional. Me enamoré completamente del puesto, porque cada día era algo nuevo, una aventura distinta. Y con cada nuevo día conoces al huésped poco más, algo que me permite desarrollar mi creatividad, creando para ellos pequeños momentos o experiencias especiales con los que llenar de magia su estancia. El contacto con la gente es algo intangible pero da una plenitud inmensa. Tanto con el huésped como con los compañeros, claro. Al final, ellos se convierten en familia. Juntos vivimos esta casa, sus retos y sus exitos y es importante tener ganas de estar con tu equipo porque sino es mucho mas dificil levantarse por la mañana.

Estamos juntos en los cumpleaños, Navidades y anniversaries cuando quizas nuestras familias verdaderas estan a mil kilometros de aqui. El equipo tiene que encajar. Si me preguntas qué deseo hacer dentro de 10 años te respondería que quiero estar haciendo exactamente lo mismo: seguir haciendo lo que me hace feliz, estar aquí, justo así. No deseo ningún puesto en particular, no concibo los escalones de mi carrera con ambición o con fechas concretas. El mayor reto para mi es desarrollarme como persona y si subo algunos peldaños, que sean los de la felicidad. Creo que, poder decir esto, es una gran suerte.”

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